Gobiernos empiezan a mirar hacia Linux para reducir su dependencia de Microsoft
China acelera la sustitución de Windows en instituciones estatales, mientras Francia, Alemania e India desarrollan sus propias rutas hacia sistemas abiertos. Seguridad, control de los datos y soberanía tecnológica aparecen como las principales razones de una migración que podría transformar millones de computadoras públicas.
Durante décadas, Windows ha ocupado una posición casi indiscutible en las computadoras de gobiernos, empresas y ciudadanos. Sin embargo, una serie de decisiones adoptadas desde Pekín hasta París revela que algunos Estados ya no consideran conveniente que partes fundamentales de su infraestructura digital dependan de una empresa extranjera.
El cambio no ocurre al mismo ritmo ni tiene el mismo alcance en todos los países. China ejecuta un programa de sustitución de tecnología extranjera que podría comprender decenas de millones de equipos. Francia inició su migración desde la oficina encargada de dirigir la estrategia digital estatal. Una región alemana avanza sobre aproximadamente 30.000 puestos de trabajo e India desarrolló su propio sistema para computadoras del Ministerio de Defensa.
Detrás de estas decisiones aparece un concepto repetido: soberanía digital. En términos prácticos, significa que un Estado pueda mantener, modificar y operar sus sistemas informáticos sin depender completamente de las licencias, servidores, decisiones comerciales o condiciones políticas de un proveedor extranjero.
China y una operación estimada en 50 millones de computadoras
El origen de la cifra más llamativa se remonta al 6 de mayo de 2022. Bloomberg informó entonces que las agencias del Gobierno central chino y las empresas respaldadas por el Estado habían recibido instrucciones de sustituir computadoras de marcas extranjeras por equipos nacionales en un plazo de dos años.
Personas conocedoras del programa calcularon que la operación podría reemplazar al menos 50 millones de computadoras solamente en dependencias del Gobierno central. Los nuevos equipos utilizarían sistemas operativos desarrollados en China, principalmente plataformas basadas en Linux. La cifra fue atribuida a fuentes familiarizadas con el plan y no a un inventario público presentado por las autoridades chinas.
La política siguió avanzando. En marzo de 2024, Reuters informó que las nuevas guías de adquisición para organismos gubernamentales buscaban retirar gradualmente Windows, los procesadores estadounidenses Intel y AMD y las bases de datos extranjeras.
El Ministerio de Industria chino había publicado listas de procesadores, sistemas operativos y bases de datos considerados “seguros y confiables”. Los productos incluidos en esas listas procedían de empresas chinas.
En agosto de 2026 aparecieron nuevas evidencias. Bloomberg informó que el Ministerio de Seguridad del Estado había ordenado a algunas entidades vinculadas al Gobierno desinstalar Windows 10 China Government Edition. Su retiro estaba previsto para febrero de 2027, pero la instrucción adelantó el proceso varios meses por preocupaciones relacionadas con la seguridad de los datos.
Microsoft respondió que no tenía conocimiento de ningún incidente de seguridad que afectara esa edición y aseguró que el producto continuaba recibiendo actualizaciones. El Gobierno chino no publicó la cantidad de computadoras comprendidas en esta instrucción.
Una investigación separada de Reuters examinó seis guías chinas de contratación de sistemas informáticos publicadas entre diciembre de 2023 y mayo de 2026. Cinco no recomendaban productos de Microsoft. La sexta permitía Windows 10 China Government Edition, pero sujeto a “requisitos de gestión adicionales”.
Entre los sistemas que pueden ocupar el espacio de Windows se encuentran Kylin OS, Galaxy Kylin, openKylin y UOS, desarrollado por UnionTech. La mayoría utiliza el núcleo Linux y ofrece versiones adaptadas a computadoras de escritorio, servidores e instituciones gubernamentales.
Francia inicia su salida desde el centro digital del Estado
El 8 de abril de 2026, la Dirección Interministerial de lo Digital de Francia, conocida como DINUM, anunció oficialmente que abandonaría Windows en favor de computadoras con Linux.
La decisión surgió de un seminario interministerial convocado para reducir las dependencias digitales respecto de proveedores no europeos. Participaron la agencia francesa de ciberseguridad, la dirección de compras estatales, ministerios, operadores públicos y representantes privados.
La primera migración comprende las 234 computadoras utilizadas por los administradores de DINUM. Según el Observatorio Europeo de Código Abierto, el proyecto llevaba tres años en preparación y había comenzado sus pruebas beta antes del anuncio público.
El programa francés, sin embargo, va más allá de esas primeras computadoras. Todos los ministerios y sus organismos deberán identificar sus dependencias tecnológicas y presentar sus propios planes. El análisis incluirá sistemas operativos, herramientas colaborativas, antivirus, inteligencia artificial, bases de datos, virtualización y equipos de red.
El comunicado oficial no establece todavía cuántas computadoras de toda la administración migrarán a Linux ni fija una fecha para eliminar Windows del conjunto del Estado. Los objetivos cuantificados y el calendario deberán definirse después de completar el diagnóstico ministerial.
Algunas publicaciones atribuyeron a esta migración una cifra de 2,5 millones de computadoras, pero ese número correspondía al alcance potencial de la plataforma pública de videoconferencias Visio, creada para sustituir servicios como Microsoft Teams y Zoom. No representa la cantidad confirmada de equipos que pasarán de Windows a Linux.
Francia ya posee experiencia en este terreno. La Gendarmería Nacional utiliza desde hace años GendBuntu, una adaptación de Ubuntu, y organismos públicos franceses han instalado LibreOffice en cientos de miles de puestos de trabajo.
Alemania prepara una migración más amplia
En Alemania, el estado federado de Schleswig-Holstein desarrolla uno de los proyectos europeos más avanzados. Su Gobierno aprobó sustituir Microsoft Office por LibreOffice y anunció que posteriormente reemplazará Windows por GNU/Linux en los puestos de trabajo de su administración.
El programa alcanza aproximadamente a 30.000 empleados públicos y contempla también reemplazar Microsoft SharePoint, Exchange, Outlook y Active Directory por herramientas abiertas como Nextcloud, Open-Xchange y Thunderbird.
En diciembre de 2025, el Gobierno regional comunicó que cerca del 80 % de los puestos —sin incluir la administración tributaria— ya utilizaba LibreOffice como solución estándar. También había trasladado alrededor de 44.000 buzones de correo a Open-Xchange.
Las autoridades calcularon un ahorro superior a 15 millones de euros en licencias, frente a una inversión extraordinaria de nueve millones durante 2026 para continuar la migración y desarrollar las nuevas soluciones.
La sustitución del sistema operativo es una fase posterior y técnicamente más compleja. Algunas aplicaciones especializadas todavía dependen de Windows, por lo que el Gobierno alemán trabaja en compatibilidad e interoperabilidad antes de completar el cambio.
India desarrolló un Linux para su Ministerio de Defensa
India tomó una ruta diferente: construir una distribución propia.
En 2023, el Ministerio de Defensa decidió reemplazar Windows en sus computadoras conectadas a Internet por Maya OS, un sistema desarrollado por agencias gubernamentales indias y basado en Ubuntu.
La decisión respondió al aumento de ataques informáticos, malware y ransomware contra instituciones públicas e infraestructura crítica. Maya fue acompañado por Chakravyuh, una herramienta india de protección y detección de amenazas en los dispositivos. La primera instalación se programó para las computadoras conectadas a Internet en la sede ministerial de South Block.
La Marina india aprobó su utilización, mientras que el Ejército y la Fuerza Aérea evaluaban su incorporación. Las publicaciones disponibles no proporcionan una cifra actualizada de equipos migrados ni confirman que Maya haya reemplazado Windows en toda la estructura militar.
Otros gobiernos avanzan con cautela
Dinamarca también participa en el movimiento hacia soluciones abiertas, aunque no ha decidido abandonar Windows. En junio de 2025, su Ministerio de Digitalización inició una prueba de Collabora, plataforma basada en LibreOffice, para sustituir Microsoft Office en parte de sus sistemas administrativos.
Una versión inicial de la noticia aseguró que el Ministerio migraría de Windows a Linux, pero posteriormente fue corregida. El proyecto confirmado comprende aplicaciones de oficina; Windows permanece como sistema operativo.
El Ejército austríaco completó en 2025 la migración de aproximadamente 16.000 computadoras desde Microsoft Office hacia LibreOffice. Tampoco reemplazó Windows, pero eliminó otra dependencia relevante del ecosistema Microsoft. Sus responsables señalaron que el principal objetivo no era ahorrar licencias, sino mantener internamente el procesamiento de información sensible y conservar la capacidad de operar durante una crisis.
Una migración que no consiste solamente en instalar otro sistema
Cambiar Windows por Linux no significa únicamente sustituir una pantalla de inicio por otra. Los gobiernos deben comprobar miles de aplicaciones especializadas, formatos de documentos, firmas digitales, controladores, sistemas tributarios, herramientas de seguridad y conexiones con bases de datos desarrolladas durante décadas alrededor de productos propietarios.
La capacitación de funcionarios y el soporte técnico también forman parte del costo. Francia reconoce que la transición será un proyecto de largo plazo; Schleswig-Holstein mantiene temporalmente programas de Microsoft allí donde las aplicaciones especializadas todavía lo requieren.
Los casos investigados muestran diferentes niveles de avance. China desarrolla la operación potencialmente más extensa; Francia comenzó con una migración limitada y ordenó preparar planes ministeriales; Schleswig-Holstein construye un entorno administrativo completo basado en tecnologías abiertas; e India creó una distribución para un sector estratégico.
Las motivaciones documentadas coinciden: proteger información sensible, controlar las actualizaciones, disminuir la dependencia de proveedores extranjeros, evitar que una decisión comercial o política interrumpa servicios públicos y conservar la capacidad de modificar el software.
Linux no aparece en estas políticas solamente como una alternativa gratuita. Su código puede ser examinado, modificado y mantenido por los propios Estados o por proveedores distintos. Esa posibilidad de cambiar de desarrollador sin tener que sustituir toda la infraestructura es precisamente lo que los gobiernos identifican como soberanía tecnológica.
La transición apenas comienza y no existe todavía una salida mundial coordinada de Windows. Sin embargo, las decisiones de China, Francia, Alemania e India demuestran que el monopolio histórico de Microsoft en las computadoras gubernamentales ya está siendo sometido a revisión.


